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Un giro de vocación

Un cambio de trayectoria siempre viene acompañado de dolores de cabeza. ¡Y menudos mareos! Quizá soy una persona que sopesa mucho las cosas y me preocupan los grandes cambios. Por eso, cuando decidí dirigir mi carrera profesional hacia la traducción tuve grandes quebraderos de cabeza. Empezaré por el principio, ya que no nos conocemos de nada, dos completos desconocidos. Yo he estudiado el grado de Estudios de Asia Oriental que ofrece la UAB (Universidad Autónoma de Barcelona) durante 5 años (en 2017/2018 tuve que alargar un año para poder irme de intercambio a Kobe, Japón. Pero eso os lo cuento otro día). En fin, el último año tras mucho pensar, decidí dirigir mis esfuerzos hacia la traducción y la localización haciendo un máster. La carrera no es que tuviera muchas salidas profesionales…

Pero ¿cómo viniendo de Estudios de Asia Oriental decidiste meterte a hacer traducción? Pues una de las razones principales es mi pasión por los idiomas, mi innata curiosidad y algo que me decía que iría bien. Pero, aún sabiendo todo esto, en mi cabeza enraizaron varias dudas que ¡menudo dolor de cabeza me dieron! Pensaba, por ejemplo, que al no haber hecho el grado de Traducción e Interpretación no tenía cabida hacer un máster; pensaba que, al no tener tanta experiencia como otros estudiantes, no valía para esto. Todas estas contradicciones se juntaron en mi interior en el último año de carrera en el cual estaba trabajando, haciendo prácticas y acabando mi trabajo de fin de grado. En fin, ¡malabares mentales! Sin embargo, durante el proceso pude charlar con profesores de traducción. Todos coincidían en algo: el no haber venido de una carrera como TeI era un gran aliciente ya que ofrecía un perfil diverso y más atractivo que otros. Y yo me quedé con esta idea. Y apliqué a dos másteres: el MUTAV de la UAB y al Máster en Traducción y Nuevas Tecnologías de ISTRAD. Para mi grata sorpresa recibí el positivo de los dos y acabé decantándome por el de Nuevas Tecnologías.

Ahora ya han pasado unos meses desde que empecé y quiero decir algo: sed más seguros de vosotros mismos, confiad en vuestro instinto y vuestras pasiones. El camino al que conducen puede parecer oscuro pero la recompensa es inmensa. Todo de lo que tenía miedo ha desaparecido ya. Sobre todo, la seguridad en uno mismo es crucial al trabajar en un oficio como la traducción donde, al trabajar con tantas posibilidades, uno siempre acaba analizando hasta el último detalle. Y estoy encantado con el máster, he aprendido las bases para forjar un buen futuro profesional en el mundo de la traducción y la localización. También el apoyo de los profesores del máster ha sido crucial para ver un poco la luz al final del túnel.

Después de esta verborrea “traductoril”, os animo tanto a comentar en este post vuestras dudas como a poneros en contacto con amigos, compañeros de profesión o profesores si estáis viviendo lo mismo que yo. ¡Ahorraos el dolor de cabeza!

¡Hasta la próxima!

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